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Seguros de accidentes

La respuesta habremos de encontrarla en la póliza. Si ésta menciona que no está cubierta esta contingencia, no lo estará; la aseguradora puede, por razón de la libertad de pactos entre las partes, excluir tal supuesto, u otros parecidos como los accidentes cerebrovasculares. Sin embargo, si la póliza no lo menciona, será el juez o la autoridad laboral quien decida si esta muerte por infarto es o no un accidente. Si determina que lo es, la aseguradora deberá indemnizar.

Las empresas en busca de un seguro de accidentes lo hacen por dos tipos de razones: Un convenio colectivo o disposición equivalente les obliga a ello, o quieren proteger a su personal por voluntad propia al identificar un riesgo específico.

Las razones anteriores son relevantes a la hora de buscar seguro pues condicionan dos características de los seguros de accidentes:

- el ámbito temporal de sus coberturas.

- el precio.

En los seguros de convenio, es frecuente que el ámbito temporal de la cobertura sea exclusivamente laboral e in itínere (ida y vuelta del trabajo), quedando excluidos los siniestros accidentales producidos fuera del horario laboral. Este aspecto mejora el precio frente a los seguros de cobertura 24 horas. Adicionalmente, los seguros de convenio tienen un mejor precio fruto de una más benévola tarificación; al ser un producto en que no se produce antiselección, su precio minora de forma importante frente a otras modalidades de aseguramiento.

Cuando hablamos de antiselección, nos referimos, a la condición que tiene aquellos seguros que se suscriben como consecuencia de causas no objetivas, ejemplo: seguros suscritos por el empresario sin obligación de convenio, normalmente se ofrecerá a aquellas personas más expuestas al accidente. Es decir riesgos de siniestralidad probable mayor que si los suscribimos por una causa objetiva, como por ejemplo una obligación legal, en este caso el convenio colectivo.

Dejado claro lo anterior, para encontrar el que más nos conviene, debemos consultar con las aseguradoras. Es muy fuerte la competencia en este sector y podemos encontrar precios muy diferentes, mejores en función de la especialización del asegurador respecto a un convenio o colectivo concreto. Nuestro mediador puede ayudarnos a buscar la mejor opción.

Son muchas las aseguradoras que no nos suenan de nada y ofrecen precios competitivos en seguros de accidentes; no debemos centrarnos en las aseguradoras con mayor renombre, pues nos asegurarán los mismo o igual de bien que las más conocidas, al menos en este tipo de seguro.

A priori, el suicidio no parece encajar en la definición de accidente dada por el artículo 100 de la ley 50/80 de contrato de seguro. Y su aparición como causa de la muerte, en lo tocante a seguros, genera no poca controversia y ha sido objeto de diversas sentencias de los tribunales. El artículo citado, define accidente como la lesión corporal que deriva de una causa violenta súbita, externa y ajena a la intencionalidad del asegurado, que produzca invalidez temporal o permanente o muerte.

Sin embargo, son muchas las sentencias de los tribunales que sostiene otra cosa. Hasta finales de los años sesenta, la consideración del suicidio como accidente laboral era unánime. Desde 1970 se ha considerado accidente laboral en unas ocasiones sí y otras no. Pero la causa de la contradicción se debe más bien a la conexión de causalidad entre el suicidio y el trabajo.

La sentencia 3133/08 del Supremo de 10/06/2009, viene a clarificar que el suicidio debe considerarse accidente no laboral, pues no puede considerarse enfermedad profesional, ni accidente de trabajo, ni tampoco como enfermedad común. También lo reconoce así la resolución de del INSS de 22/09/1976.

Así, pese a lo que parece que dice la ley, lo más práctico es consultar lo que dice la póliza de seguro. Si la póliza no excluye el suicidio como causa de accidente habría que decir que estaría cubierto.

Como caso particular, debemos considerar las pólizas de accidentes que dan cobertura a un accidente laboral. En ellas, si el suicidio no se excluye de forma expresa como causa accidental, habrá que observar si el suicidio es considerado accidente laboral por la autoridad laboral, que como ya hemos visto varía conforme las épocas en que se pronuncien los tribunales.

En resumen, si la póliza es de ámbito laboral, y no excluye el suicidio, lo normal es que el suicido no esté dentro del ámbito protegido. No estaría cubierto.

Si es una póliza no laboral, o 24 horas (que protege la parte no laboral también), y no excluye el suicidio, estaría cubierto.

La diferencia está en el ámbito temporal de cobertura. Mientras la de accidente laboral vendrá cubrir los accidentes producidos durante la jornada laboral y los desplazamientos in itínere, la de cobertura 24 horas, lo hará durante las 24 horas del día, con independencia de si se está o no trabajando.

Las pólizas de cobertura laboral, necesitarán con ocasión del siniestro, de la determinación del momento en que se ha producido el accidente, para averiguar si lo fue durante la jornada laboral o fuera de ella. Este aspecto puede poner en peligro o en cuestión la cobertura dependiendo de las circunstancias del siniestro. Esta dificultad de puede agravar si las garantías en acción son la invalidez o las lesiones no invalidantes, como consecuencia de un accidente o enfermedad profesional.

Tales dificultades pueden conducirnos a los tribunales si no llegamos a un acuerdo con los peritos de la aseguradora.

Hasta la publicación del Real Decreto 1493/2011, de 24 de octubre, por el que se regulan los términos y las condiciones de inclusión en el Régimen General de la Seguridad Social de las personas que participen en programas de formación, en desarrollo de lo previsto en la disposición adicional tercera de la Ley 27/2011, de 1 de agosto, sobre actualización, adecuación y modernización del sistema de la Seguridad Social, era frecuente que las empresas de formación, instarán a las empresas receptoras de estudiantes en prácticas, la suscripción de una póliza de seguro de accidentes profesionales que amparara a los alumnos.

Sin embargo, esto ya no nos parece necesario, toda vez que con la publicación del citado Real Decreto, estos estudiantes en prácticas, deben ser integrados en el Régimen General de la Seguridad Social, como asimiladas a trabajadores por cuenta ajena, siempre y cuando los participantes alumnos, lo sean de programas de formación que incluyan la realización de prácticas formativas en empresas, instituciones o entidades y no tengan carácter puramente lectivo, siempre que tales prácticas no den lugar al establecimiento de una relación laboral, determinándose los términos y las condiciones de esta integración así como el alcance de la acción protectora que se les otorgue de acuerdo con lo previsto en los artículos 97.2.m) y 114.2 del texto refundido de la Ley General de la Seguridad Social.

Con esta asimilación al alta, estos alumnos gozan de la misma acción protectora, que el resto de los trabajadores de la empresa en que realizan prácticas, esto es la del Régimen General de la Seguridad Social, con la única exclusión de la protección por desempleo.

Modificación:

Consulta los cambios normativos introducidos posteriormente a la publicación de este post. Desde la publicación del RD 1707/2011 se ha limitado el régimen protector de la Seguridad Social mencioando anteriormente sobre estos alumnos, hasta ese momento incluidos por aplicación del RD 1493/2011

Buenos días los seguros para estudiantes en prácticas protegen al estudiante en España o el extranjero de accidentes, enfermedad, o responsabilidad civil del alumno. Disponemos de diversos seguros al respecto que pueden consultarse en nuestra web: Seguro de alumnos en prácticas

En nuestra opinión Vd. no debería transportar personas a instancias de la empresa en su coche particular. Si lo hace la responsabilidad es enteramente suya.

El seguro de su coche estará provisto de un seguro de ocupantes presumiblemente dentro de la cobertura de responsabilidad civil, por lo que en nuestra opinión estarían cubiertos los pasajeros. Si bien cabe decir que podría el asegurador rechazar tal aseguramiento si supiera que el transporte lo hacía Vd. con fines comerciales de forma no regulada es decir sin contar con la debida autorización adminsitrativa para el transporte de personas, que obliga a suscribir un seguro obligatorio de pasajeros.

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