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Seguros del automóvil

Esta es una decisión muy particular, pero en nuestra opinión el seguro a todo riesgo ha de mantenerse el tiempo suficiente para que el valor de la indemnización en caso de siniestro total que ofrezca el seguro, no sea inferior al 80% del valor de mercado del vehículo.

Salvo que el perfil del cliente sea el del que desea mantener el automóvil impoluto y utiliza el seguro a todo riesgo para conseguirlo, estimamos que en la mayoría de los casos, la razón de ser del seguro todo riesgo es salvaguardar nuestro patrimonio, el daño patrimonial que podemos tener caso de siniestro total.

La opción de seguro todo riesgo con franquicia será entonces una alternativa muy interesante que nos hará bajar la prima del seguro y nos permitirá mantener una adecuada valoración siniestral de nuestra póliza por parte de la aseguradora.

Una de las coberturas más caras de todo seguro del automóvil es la cobertura de daños propios. Es en esta cobertura donde obtendremos importantes descuentos si contratamos una franquicia que será diferente en función de la aseguradora de que se trate.

Una franquicia funciona de forma que ante la valoración de un daño propio, aquel que se produce sin intervención de un tercero culpable, el propio Tomador del seguro debe pagar los primeros euros de la reparación, hasta el límite de la franquicia, entrando el asegurador a soportar el coste del resto de la reparación en exceso de la franquicia.

Es importante revisar bien la póliza para saber cómo valora cada aseguradora la intervención de la franquicia. Hay aseguradora como Mapfre, que aplican la franquicia al conjunto de siniestros que tienen la consideración de un solo daño, con independencia de que los daños estén en distintas partes del automóvil. Otras sin embargo aplican la franquicia por cada daño.

Las aseguradoras, aunque no todas, reservan la prima no consumida del seguro del automóvil en estos casos durante un tiempo. El asegurado puede recuperarla como menor coste del seguro que formalice para otro vehículo posteriormente.

Es un Fichero Histórico de Seguros de Automóviles que facilita el acceso a información de las pólizas de automóvil y sus siniestros asociados, con la finalidad de que las aseguradoras puedan saber el tipo de conductor que se es en el momento de suscribir un nuevo seguro para tu automóvil. El Fichero se fundamenta jurídicamente en el art. 25.4 del Real Decreto Legislativo 6/2004, de 29 de octubre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de Ordenación y Supervisión de los Seguros Privados, que indica: "...las Entidades Aseguradoras podrán establecer Ficheros comunes que contengan datos de carácter personal para la liquidación de siniestros y la colaboración estadístico actuarial con la finalidad de permitir la tarificación y selección de riesgos y la elaboración de estudios de técnica aseguradora...".

El fichero recoge información del Tomador y sus pólizas de seguro del automóvil, así como el historial de siniestros de los últimos cinco años de vigencia.

La Aseguradora, a instancias tuyas, puede solicitar esta información aportando siempre el número de tu última póliza vigente (requisito indispensable para realizar la consulta).

También puedes solicitarla tu mismo dirigiéndote a TIREA para conocer tus datos incluidos en el fichero. Puedes llamar a TIREA (Tecnologías de la Información y Redes para las Entidades Aseguradoras), empresa que ofrece servicios informáticos a las Compañías Aseguradoras y a UNESPA (Unión Española de Entidades Aseguradoras y Reaseguradoras), propietaria de este fichero SINCO al teléfono 914 230 472 o acudir personalmente a sus oficinas (L-J de 8:00 a 17:00 y Viernes de 9:00 a 14:00). Ctra de Las Rozas - El Escorial Km 0.3. Las Rozas 28231 Madrid (España). También puedes enviarles tus consultas por Fax al 914 51 68 19 o correo electrónico a la cuenta de correo Centro.Operaciones@tirea.es.

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Si se trata de una denuncia penal habrá que observar que la póliza incluye esta cobertura específica.

Normalmente suele estar incluida en la cobertura de defensa jurídica o legal de la póliza, pero ¡ojo!, debemos tener claro que esto es así, si no, tendremos que defendernos por nuestros medios pagando abogado y procurador.

No obstante, mucho cuidado, porque pese a tener cubierta esta garantía, el contrato de seguro seguramente excluirá la defensa penal por delitos contra la seguridad del tráfico u otros como la omisión del deber de socorro. Siempre consultad la póliza.

La legislación en la materia dice que sí.

Así se desprende de lo contemplado en el artículo 1 de Real Decreto 1507/2008, por el que se aprueba el Reglamento del seguro obligatorio de responsabilidad civil en la circulación de vehículos a motor: Tienen la consideración de vehículos a motor, a los efectos de la responsabilidad civil en la circulación de vehículos a motor y de la obligación de aseguramiento, todos los vehículos idóneos para circular por la superficie terrestre e impulsados a motor, incluidos los ciclomotores, vehículos especiales, remolques y semirremolques, cuya puesta en circulación requiera autorización administrativa de acuerdo con lo dispuesto en la legislación sobre tráfico, circulación de vehículos a motor y seguridad vial. Se exceptúan de la obligación de aseguramiento los remolques, semirremolques y máquinas remolcadas especiales cuya masa máxima autorizada no exceda de 750 kilogramos, así como aquellos vehículos que hayan sido dados de baja de forma temporal o definitiva del Registro de Vehículos de la Dirección General de Tráfico.

Habría que decir que también se exceptúan de la obligación de aseguramiento los vehículos que vayan a circular por zonas no aptas para la circulación, tal y como define el artículo 2º del reglamento:

• Pruebas deportivas con vehículos a motor en circuitos que están obligados a suscribir un seguro especial.

• Los que realizan tareas industriales o agrícolas salvo que se desplacen por vías aptas para la circulación.

• Los vehículos industriales de carga, descarga, almacenaje y demás operaciones necesarias de manipulación de mercancía, salvo que transporten por vías aptas para la circulación.

• Los desplazamientos de vehículos a motor por recintos de puertos o aeropuertos.

El seguro obligatorio del automóvil es lo mínimo que nos hace falta para conducir, pero con él podemos no tener bastante para responder de los daños que causemos a terceros, sobre todo si estos daños son personales. ¿Por qué?

Las lesiones personales que cause el conductor a terceros por causa de conducción y en la que sea encontrado culpable, serán indemnizadas con arreglo al baremo de daños y perjuicios dispuesto en la ley de Ordenación y Supervisión de Seguros Privados. Lo habitual es que los jueces apliquen este baremo cuando el conductor dispone de un seguro obligatorio, sin embargo disponen de plena jurisdicción para resolver libremente, y aplican cuantías mayores cuando el conductor dispone de un seguro con responsabilidad civil ilimitada. Sin embargo esto no quiere decir que no puedan aplicar cuantías mayores también pese a que se disponga de un seguro obligatorio.

En nuestra opinión disponer de un seguro de responsabilidad civil obligatorio puede no ser suficiente para responder de los daños y perjuicios causados con nuestra conducción.

En nuestra opinión puedes tener serios problemas.

Tal y como planteas, que tu vehículo esté en el extranjero no es una situación coyuntural, para lo que las aseguradoras suelen tener prevista la emisión de la carta verde, autorización de las aseguradoras para circular fuera del territorio español en determinados países, y que en realidad vale para acreditar en esos países que dispones de seguro obligatorio.

Pero si tu vehículo está fuera y no piensas retornar con él a España en un tiempo dilatado, no podrás pasar la ITV donde estés. La ITV es una inspección nacional. Y aunque en otros países europeos tienen una similar (Tüv en Alemania), pasar éstas no es equivalente a pasar la ITV. La ITV actúa en la península y lugares extrapeninsulares donde no hubiera ITV, Islas, Ceuta y Melilla.

En nuestra opinión, no tener pasada la ITV podría ser considerada una agravación del riesgo, tal y como lo contempla el art. 11 de la Ley 50/80 de contrato de seguro, transcrito usualmente en las condiciones generales de la póliza de seguro.

Según estos artículos, El tomador del seguro o el asegurado deberán comunicar a la Aseguradora las circunstancias que agraven el riesgo aceptado por la Aseguradora y que, de ser conocidas por ésta en el momento de la perfección del contrato, no lo habría celebrado o lo habría concluido en condiciones más gravosas.

Las pólizas consideran que las declaraciones formuladas por el tomador del seguro determinan la aceptación del riesgo por las Aseguradoras. El Tomador de seguro tiene el deber, antes de la conclusión del contrato, de declarar a la Aseguradora, de acuerdo con el cuestionario a que ésta le someta, todas las circunstancias por él conocidas que puedan influir en la valoración del riesgo. Si el tomador del seguro incurriera en reserva o inexactitud en sus declaraciones sobre circunstancias por él conocidas que pudieran influir en la valoración del riesgo, y el siniestro sobreviene antes de que la Aseguradora efectúe dicha declaración, la indemnización se reducirá proporcionalmente a la diferencia entre la prima convenida y la que se hubiese aplicado de haberse conocido la verdadera entidad del riesgo. Si medió dolo o culpa grave del tomador del seguro, la Aseguradora quedará liberada del pago de la indemnización.

La reparación del vehículo siniestrado está sujeta a IVA, siendo el sujeto pasivo del Impuesto que grava la referida operación el empresario o profesional (taller) que la realiza, quien deberá liquidar y repercutir el Impuesto al destinatario de la misma.
El destinatario de la reparación será la persona que así resulte de los pactos entre las partes, es decir, entre la compañía aseguradora y el tomador del seguro.
Si de acuerdo con tales pactos el destinatario de la reparación fuese la empresa aseguradora, el taller estará obligado a repercutir el Impuesto a ésta; si no se hará al destinatario real de la reparación, por lo general el Tomador.
Para analizar quién es destinatario real de la reparación habrá de observarse qué dice el contrato de seguro del automóvil suscrito entre aseguradora y Tomador, para saber  si en virtud del contrato suscrito entre Tomador y Asegurador, comprende únicamente el importe de la reparación o también el importe más el IVA que grava tal reparación.
Si no queda claro que el destinatario de la reparación es el Tomador del seguro, observando el contrato de seguro, se considerará que las operaciones gravadas se realizan para quienes estén obligados a efectuar el pago de la reparación. (Resolución de la Dirección General de Tributos de 23 de diciembre de 1986; Boletín Oficial del Estado del 31 de enero de 1987).
Lo habitual es que las aseguradoras indemnicen el importe del siniestro neto de IVA, soportando la empresa Tomadora el impuesto. Si el Tomador no está sujeta a IVA, como las administraciones públicas, habrá de negociarse con la aseguradora que soporte el IVA también.
Consulta la Resolución DGT 1148-03

VARIANTE CUANDO HAY FRANQUICIA:
La base imponible del servicio de reparación estará integrada por el importe total de la reparación, incluyendo la franquicia aunque su importe sea a cargo del Tomador del seguro.
El reparador deberá repercutir íntegramente el importe del Impuesto sobre aquél para quien realice la reparación, quedando éste obligado a soportarlo. Artículo 88 de la Ley 37/1992, del Impuesto sobre el Valor Añadido. En la factura podrán hacerse constar los importes a satisfacer por la aseguradora y el asegurado, siempre que quede clara la identificación del destinatario de la reparación y consten por separado el importe total de la reparación (base imponible) y la cuota total del Impuesto.

Sólo podrán emitirse facturas separadas a la aseguradora y al Tomador por la parte de la franquicia, si puede considerarse la existencia de dos destinatarios distintos.
Lee también la Consulta 0768-03

Para saber si debemos aseguar un remolque hemos de hacernos antes algunas preguntas.

¿Qué es un remolque y qué tipos existen?

Un remolque es, según el Reglamento General de Vehículos (RD 2822/1998) o RGV, un Vehículo no autopropulsado diseñado y concebido para ser remolcado por un vehículo de motor. Los hay de distintos tipos:

- de enganche o remolque completo,

- Remolque con eje central,

- Semirremolque diseñado para ser acoplado a un automóvil,

- Caravana, Remolque o semirremolque utilizado como vivienda móvil,

- Remolque agrícola construido para ser arrastrado por un tractor agrícola, motocultor, portador o máquina.

¿Cuándo se debe matricular?

Un remolque se debe matricular si supera los 750Kg según la Ley sobre Tráfico, Circulación de Vehículos a Motor y Seguridad Vial (RDL 339/1990). LSV y el RGV, artºs. 62 y 25 respectivamente.

¿Cuándo se debe asegurar?

Se debe asegurar cualquier vehículo a motor según el Art. 1º de la Ley sobre responsabilidad civil y seguro en la circulación de vehículos a motor, LRCSCVM (RDL 8/2004).

Pero qué se considera un Vehículo a motor. Nos lo aclara el Reglamento del seguro obligatorio de responsabilidad civil en la circulación de vehículos a motor (RD 1507/2008), RSRCSCVM, en su artº 1. Todo  vehículo,  especial  o  no,  idóneo  para  circular  por  la  superficie  terrestre  e  impulsado  por  motor,  incluidos  los ciclomotores,  así  como  los  remolques  y  semirremolques,  estén  o  no  enganchados.

Así pues, el propietario de todo vehículo matriculado debe suscribir un seguro obligatorio, por ello también los remolques obligados a matricularse deben estar asegurados.

Por tanto, los remolques inferiores a 750kg de MMA no requieren un seguro específico, pero es conveniente comunicar a la aseguradora del vehículo tractor para incluirlo en la póliza de éste y que quede amparado por la RC del vehículo tractor.

¿Qué se considera Hecho de la Circulación?

Nos lo aclara el Reglamento del seguro obligatorio de responsabilidad civil en la circulación de vehículos a motor (RD 1507/2008), RSRCSCVM, en su artº 2.Hechos  de  la  circulación son  aquéllos  derivados  del  riesgo  creado  por  la  conducción  de  vehículos  a  motor  tanto  por  garajes  y  aparcamientos  como  por  vías  y  terrenos  públicos  y  privados  aptos  para  la  circulación,  ya sean  urbanos o  interurbanos,  así  como  por  vías  y  terrenos  que  sin  tener  tal  aptitud  sean  de  uso  común.

En relación con los vehículos agrícolas, no se considera un hecho de la circulación, los  derivados  de  la  realización  de  tareas  industriales o  agrícolas  por  vehículos  a  motor  especialmente  destinados  para  ello,  salvo que estén circulando por garajes y aparcamientos, vías o terrenos públicos y privados aptos para la circulación, urbanos o interurbanos, así como por vías o terrenos que sin tener tal aptitud sean de uso común.

Ejemplo: Un camión descargando su mercancía. Un tractor arando una tierra.


En nuestra opinión no por dos razones:

- cualquier vehículo dado de alta debe estar asegurado. Hemos escrito sobre eso. Leer

- las aseguradoras no dan de baja los seguros por el tiempo en que se reparan.

 

Un seguro de automóviles a terceros cubre la responsabilidad civil obligatoria, establecida por ley, y la responsabilidad civil voluntaria, si ésta se contrata. En este tipo de seguro, la aseguradora responde frente a terceros de los daños materiales y personales que podamos ocasionar a otro vehículo y sus ocupantes. Pero si el accidente ha sido por nuestra culpa, la aseguradora no se hará responsable de los daños producidos en nuestro propio vehículo, ni a nuestra persona.

El mercado de seguros contempla como cobertura optativa el seguro del conductor, precísamente como fórmula para evitar su desprotección en caso de accidentes con culpa. El seguro del conductor protegerá al conductor en caso de ser el causante del siniestro.

El seguro del conductor pagará una indemnización al asegurado en caso de muerte, daños físicos o asistencia sanitaria.

El seguro obligatorio (SOA), cubre la responsabilidad civil del conductor frente a terceros, pero no los daños personales ni materiales que el conductor o su coche sufran. El SOA no cubre los daños sufridos ni por el vehículo asegurado, ni por el conductor del mismo, pero sí lo hace con el resto de ocupantes, ya que éstos son "terceros". Esto es lo que fija la Ley. Por ello, y aunque no es obligatorio, suele ser habitual contratar un seguro complementario específico para el conductor.

En el caso de que el vehículo hubiera sido robado y provocara un accidente, los daños personales y materiales producidos con motivo de su circulación serán indemnizados por el Consorcio de Compensación de Seguros quien, una vez identificado legalmente el culpable, podrá exigirle que asuma estos daños.

Más información en http://www.unespa.es

La respuesta es tan compleja como la pregunta, y no está exenta de polémica, habiendo sido objeto de sentencias en sentidos contrapuestos. En nuestra respuesta nos decantamos sin embargo por la posición expresada por la sentencia del 1866 –TS Sala Primera, de lo Civil S 7 Jul. 2006.

El primer gran argumento, parte de considerar la presencia de embriaguez  en el conductor de un seguro del automóvil,  como una limitación de la cobertura. Para que ésta limitación puede ser oponible al conductor, ésta debe figurar en contrato y debe ser  aceptada expresamente por el Tomador bajo el principio de libertad de pactos entre las partes del contrato.

La sentencia se adentra en la diferenciación entre las cláusulas limitativas del riesgo que operan para restringir, condicionar o modificar el derecho del asegurado a la indemnización una vez que el riesgo objeto del seguro se ha producido, y las cláusulas de exclusión de riesgo, que son las que especifican qué clase de ellos se han constituido en objeto del contrato.

Las cláusulas limitativas de los derechos del asegurado, deben ser destacadas en la póliza y aceptadas específicamente por el asegurado, conforme a lo dispuesto en el artículo 3 de la Ley 50/80 de Contrato de Seguro (LCS). De forma que la falta de observancia de este precepto inhabilita a la aseguradora a oponerse alegando tales cláusulas.

El otro gran argumento de la sentencia es negar la intencionalidad del asegurado en la comisión del accidente y por ende el rechazo de la cobertura del seguro a que se refiere el Art. 102 de LCS. Es decir que se de en tales casos una relación causa efecto intencional entre la embriaguez y la ocurrencia del accidente.  De forma que la sentencia se opone a la interpretación de que la conducción bajo los efectos del alcohol incurre en una conducta penalmente castigada que implica un hecho intencional, doloso o de mala fe que no puede ser objeto de cobertura.’ La conducción con exceso de alcoholemia no demuestra por sí misma una intencionalidad en la producción del accidente, sino sólo un acto ilícito administrativo o delictivo según las circunstancias, resulta evidente que la mera demostración de la concurrencia de dicho exceso no es suficiente para fundamentar la falta de cobertura de la póliza de accidentes respecto del sufrido por el conductor’.

Puedes saberlo revisando tu póliza. En ella, lo normal es que esté descrito cuál es el método de tarificación denominado bonus-malus. Sirve para penalizar a los asegurados que tienen siniestros con aumentos en la prima y premiar con descuentos a los que no tienen siniestros, lo que también es una forma de motivar la conducción sin siniestros.

Por lo general se trata de una tabla de doble entrada (número de siniestros en un eje - ordenadas o abscisas, años contemplados en el otro - ordenadas o abscisas), tal que a mayor siniestralidad, mayor factor multiplicador de la prima del seguro (multiplicará por un valor por encima de 1, y a menor siniestralidad menor factor y por tanto más barata prima de renovación (multiplicará por un valor inferior a 1).

Lo que multiplica por un valor superior a 1 (encareciendo el seguro) o inferior a 1 (abaratándolo), es la tasa o coste de la garantía que se vea afectada por el sistema bonus malus. No todas las coberturas están afectadas. Es frecuente que la aseguradora distinga entre la cobertura de responsabilidad civil y la de daños propios y para cada una de ellas aplique tablas diferentes. Es decir multiplicará el coste de cada garantía por ese valor entre 0 y un número mayor de 1, para luego sumar todos los costes resultantes de cada garantía, las afectadas por el sistema bonus-malus y las que no. Así, obtendrán la nueva prima neta de la renovación de la póliza. Sólo la inclusión de los impuestos y recargos por fraccionamiento de la prima (cuando éstos existen) nos faltarán para saber cuál es la prima total de la nueva anualidad.

Estas tablas pueden representarse también con forma diagonal, situando por encima del eje diagonal los malus (multiplicadores superiores a 1), y por debajo los bonus (multiplicadores inferiores a 1). El objetivo del sistema es situar a los conductores en la media de siniestros que no produzca déficit para el asegurador, ni superávit para el asegurado. Es decir, se trata de que a largo plazo, cada asegurado pague una prima que se corresponda con su frecuencia de siniestros.

El mercado asegurador español de seguro del automóvil comparte información sobre los conductores a través de una base de datos SINCO de la empresa TIREA

Este Fichero Histórico de Seguros de Automóviles (SINCO), facilita el acceso a información siniestral de las pólizas en el momento de suscribir un nuevo seguro para su automóvil. Consulta más información sobre este tema en la pregunta ¿Qué es el fichero SINCO o cómo puedo saber si soy buen conductor para las aseguradoras?

Para lo eruditos que quieran detalles más técnicos recomendamos un estudio disponible en internet de José María Pérez Sánchez del Departamento de Métodos Cuantitativos para la Economía y la Empresa de la Universidad de Granada.ver

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