Seguros de vida

Cualquier asegurado con un seguro de vida puede decidir cambiar el beneficiario del mismo para el caso de fallecimiento cuando lo desee. Basta con que lo  comunique de forma expresa a la aseguradora por escrito.

No obstante, no es infrecuente que un asegurado exprese su última voluntad en forma de testamento y que éste pueda designar beneficiario en persona distinta que aquel que se comunicó a la aseguradora.

El ordenamiento civil español va a dar preferencia a las últimas voluntades del fallecido y si éstas constan de forma expresa y son contrarias a la que conste en el certificado de un seguro, el conflicto está servido. De hecho, las aseguradoras solicitarán el certificado de últimas voluntades. El certificado de últimas voluntades es el documento que acredita si una persona, ha otorgado testamento/s y ante qué Notario/s. De esta forma, los herederos podrán dirigirse al Notario autorizante del último testamento y obtener una copia (autorizada) del mismo. Este documento se precisa para la realización de cualquier acto sucesorio.

Certificado de Últimas Voluntades

Es un concepto asegurador en virtud del cual, el tomador de un seguro puede recuperar parte de la prima gastada, si terminado el periodo del seguro, se ha producido un superávit de la cuenta de resultados de la póliza. O dicho de otro modo, si la siniestralidad ha resultado favorable.

Esta cuenta de resultados, será una derivación de la siguiente:

+ Primas netas pagadas

- siniestros pagados durante el periodo

- siniestros reservados (aquellos que han ocurrido pero no se han pagado todavía)

- Gastos de administración (gastos externos e internos)

Esta cuenta de participación en beneficios cuando arroja una cantidad a favor del tomador, les distribuye ésta en forma de menor prima de la anualidad siguiente, o como un extorno.

Las participaciones en beneficios son muy comunes en el seguro de vida en nuestro país, para pólizas colectivas o de grupo. El valor del porcentaje de devolución está relacionado con el número de personas del colectivo. A mayor número de asegurados mayor porcentaje de devolución.

También es frecuente verla en otro tipo de pólizas no de vida; por lo general suelen ser el resultado de la negociación de condiciones por parte de su mediador.

 

En los seguros de vida la garantía que nunca puede faltar es la de fallecimiento por cualquier causa, aquel en la que de producirse el fallecimiento, sea por enfermedad o accidente el asegurador pagará al beneficiario designado el importe del capital asegurado.

Cuando hablamos de doble capital, referido tanto a la cobertura de fallecimiento como a la de invalidez, nos referimos a que se contratan adicionalmente las garantías de fallecimiento y/o de invalidez por causa accidental, por idénticos capitales asegurados que las garantías de fallecimiento o invalidez por cualquier causa.

Lo mismo cabe decir del triple capital, se trata de la misma dinámica pero referido al accidente de circulación, ya sea en fallecimiento o en invalidez.

¿Cómo funciona?

Imagine una póliza que cubre 100.000€ en fallecimiento por cualquier causa, y dispone de doble y triple capital, por accidente y accidente de circulación respectivamente.

 

CAUSA DEL FALLECIMIENTO

GARANTÍAS QUE ENTRAN EN ACCIÓN

VALOR DE LA INDEMNIZACIÓN

Muerte por enfermedad

100.000€ de fallecimiento por cualquier causa

100.000€

Muerte por accidente

100.000€ de fallecimiento por cualquier causa y

100.000€ de fallecimiento por accidente.

200.000€

Muerte por accidente de circulación

100.000€ de fallecimiento por cualquier causa y

100.000€ de fallecimiento por accidente y

100.000€ por fallecimiento por accidente de circulación

300.000€

Un seguro de vida cuesta lo que cueste su tarifa aplicada al capital asegurado y sus coberturas. Consulta nuestro cálculo en calcular.

Los seguros de vida responden a un precio que se calcula en función de una tabla biométrica, una tabla de mortalidad en función de la edad y del sexo, tal que a mayor edad mayor probabilidad de morir en el año inmediatamente a continuación. En estas tablas la mujer tiene menor probabilidad de fallecer que el hombre.

Las tablas biométricas van cambiando a lo largo de los años para ajustarse mejor al comportamiento de la población. Parten de un número de nacidos en un año determinado y observan cuántos van sobreviviendo a cada nuevo año, los restantes no supervivientes son fallecimientos, que por comparación con el principio de cada año nos proporciona la probabilidad de fallecimiento a cada nuevo ejercicio para hombres  mujeres. Por tanto un seguro de vida va a ser más caro a cada nuevo año para el Tomador del seguro.

Es un seguro en el que el importe de la prima es constante y no varía como consecuencia del riesgo. En un seguro de vida, seguro en el que es más apropiado hablar de este tipo de primas, la prima nivelada equivale a decir que la prima no está relacionada con la edad del asegurado. Si la prima no fuera nivelada en este tipo de seguro, ésta variaría sobre la base de la edad del asegurado, normalmente más cara conforme el asegurado se hace más mayor, dado que a mayor edad mayor riesgo de no sobrevivir un año más. El seguro a prima nivelada se emplea en seguros individuales para mantener un coste constante, superior, al principio, al coste de la prima calculada normalmente (no nivelada) y que acumulada dinero (reserva) para cuando el valor de la prima nivelada es inferior al coste que debiera tener la prima no nivelada.

En seguros de grupo se utiliza para permitir que los jóvenes financien las primas de los más mayores, al tiempo que se posibilita la acumulación de reservas.

Es un concepto acuñado por la Ley 8/87 de planes y fondos de pensiones, hoy derogada, y sustituida por el Real Decreto Legislativo 1/2002, por el que se aprobó el texto refundido de la Ley de Regulación de los Planes y Fondos de Pensiones. Esta ley definió que se entendía por compromisos por pensiones, los derivados de obligaciones legales o contractuales del empresario con el personal de la empresa y vinculados a las contingencias establecidas en el artículo 8.6. (jubilación , incapacidad o muerte) Tales pensiones podrán revestir las formas establecidas en el artículo 8.5 (Prestación en forma de capital, renta o mixtas) y comprenderán toda prestación que se destine a la cobertura de tales compromisos, cualquiera que sea su denominación.

Los empresarios están obligados a externalizar estos compromisos por pensiones a través de la contratación de un plan de pensiones o de un seguro desde la promulgación del Reglamento sobre la instrumentación de los compromisos por pensiones de las empresas con los trabajadores y beneficiarios, RD 1588/99 (consultar).

Este reglamento ordenó a las empresas que mantuvieran compromisos por pensiones con sus trabajadores, incluyendo las prestaciones causadas, a externalizarlas antes del 1 de enero del año 2001.

Hasta la promulgación de este reglamento era común que las empresas españolas mantuvieran reservas contables internas para hacer frente a estos compromisos, normalmente de difícil realización, fundamentalmente los relacionados con la jubilación, lo que generaba serias dudas de cara a garantizar éstos, si la empresa entraba en situación de insolvencia.

 

Podría calificarse de usura esta práctica entre los bancos, pues  equivale a unas comisiones del 100%.

Lo hemos probado en muchas ocasiones, pero puedes comprobarlo tú mismo. Toma en una mano tu recibo de prima del seguro de vida que te carga el banco, toma en la otra el ratón de tu ordenador y calcula en pocos clics cuánto cuesta ese seguro en el mercado clicando aquí.

¿Sabes que las primas de seguro de vida crecen con la edad?. ¿Y que esto agrava el problema?

¿Quieres cambiar las cosas? . Revisa el contrato de préstamo de tu banco. Probablemente te obligue a mantener un seguro de vida en vigor por el importe del capital pendiente del préstamo hipotecario, pero no obligará a tenerlo suscrito con ellos. Luego considera qué ventajas ofrece el contrato de préstamo en la revisión del tipo de interés por ser un cliente ‘fidelizado’. Muy probablemente, lo que aparentemente es un beneficio, te lo estén cargando vía comisiones con el seguro de vida, y el de la vivienda hipotecada. Haz cálculos, y luego manda a paseo a tu banco para que no te cobren más quitándoles la póliza de seguro de vida.

La ley 50/80 de Contrato de Seguros menciona en su Artículo  89, que en caso de inexactitud en las declaraciones del tomador, que influyan en la estimación del riesgo, se estará a lo establecido en las disposiciones generales de la Ley. Se refiere a las contenidas en el Art. 10.3. Este artículo viene a decir que el asegurador podrá impugnar el contrato.

Sin embargo, esta facultad del asegurador tiene límites. Así, según la Cláusula de indisputabilidad, contenida en el citado art. 89, el asegurador no podrá impugnar el contrato una vez transcurrido el plazo de un año, a contar desde la fecha de su conclusión, a no ser que las partes hayan fijado un término más breve en la póliza y, en todo caso, salvo que el tomador del seguro haya actuado con dolo. Quiere decir, que si en la declaración efectuada por el Tomador en el cuestionario de adhesión al seguro, contenía inexactitudes a sabiendas de que lo eran, (por ejemplo: había sido informado de que sufría un cáncer y no mencionó estar padeciendo enfermedad alguna), entonces el asegurador puede impugnar el contrato, y de ocurrir el sineistro no pagar la indemnización.

Ahora bien, no necesariamente, la falta de exactitud en estas declaraciones han de ser consideradas mala fe o dolo. Éstas habrán de ser probadas por el asegurador. Y deberá encontrarse relación causa efecto entre la declaración inexacta y el siniestro. Recomendamos leer la sentencia del Supremo, sobre una declaración negativa de un asegurado a la pregunta de si padecía alguna afección o trastorno del tipo, Perturbaciones funcionales o de glándulas: diabetes, gota, etc. El asegurado, que falleció, padecía una Diabetes Mellitus desde hacía aproximadamente unos 10 años siendo insulino dependiente desde hacía cuatro. (TS Sala de lo Civil. Sentencia 635/2007). La beneficiaria recibió la indemnización.

La concurrencia de dolo o culpa grave del asegurado o del tomador en la declaración del riesgo corresponde acreditarlo al asegurador. Cuando el asegurado declara alguna dolencia, que puede ser considerada factor de riesgo, el asegurador viene obligado a poner los medios necesarios para determinar el verdadero alcance de lo declarado, soportando las consecuencias perjudiciales que de ello se deriven si no lo hace.

 Se exceptúa de esta norma los errores o inexactitudes relativas a la edad del asegurado, que se regula en el artículo siguiente, según el cual, el asegurador sólo podrá impugnar el contrato si la verdadera edad del asegurado en el momento de la entrada en vigor del contrato excede de los límites de admisión que estableció el asegurador.

No se puede.

La Ley 50/80 de contrato de seguro es clara en ese sentido. Según su Art. 83: En los seguros para caso de muerte, si son distintas las personas del tomador del seguro y del asegurado, será preciso el consentimiento de éste, dado por escrito, salvo que pueda presumirse de otra forma su interés por la existencia del seguro.

 

Sí, lo están. Forman parte de los contratos con recargo obligatorio por aplicación del Art. 4º del Reglamento de Riesgos Extraordinarios. RD 1265/2006.

Hasta la promulgación de este Real Decreto, estos seguros no estaban amparados por el Consorcio. No estaban incluidos por estar históricamente menos expuestos a los riesgos extraordinarios, pero las consecuencias generalizadas que para el mercado mundial de seguros y reaseguros que tuvieron los acontecimientos extraordinarios acaecidos en los ejercicios precedentes a la fecha de promulgación de la Ley 12/2006, por la que se modifica el texto refundido del Estatuto Legal del Consorcio de Compensación de Seguros, muy en particular los vinculados al terrorismo (y muy especialmente los atentados de Nueva York de Septiembre de 2001), hicieron ampliar las coberturas de riesgos extraordinarios cubiertas por el Consorcio a este ramo.

Están incluidos todos los contratos de seguro de vida, y de accidentes, que incorpore coberturas de fallecimiento y otras complementarias de invalidez en todas sus modalidades.

También lo están los seguros de vida o accidentes amparados en un plan de pensiones y aquellos contratos de seguro colectivo que intrumenten compromisos por pensiones, aunque el riesgo garantizado principalmente no sea el de fallecimiento.

El recargo del Consorcio para daños en las personas (seguros de vida y accidentes) es de, Tasa general del 0,005 por mil, salvo casos especiales.

  

En España, a través de Ministerio de Justicia podemos solicitar un "certificado de contrato de seguros de cobertura de fallecimiento". Es un documento que acredita los contratos vigentes en que figuraba como asegurada la persona fallecida y con qué entidad aseguradora. En caso de que la persona fallecida no figurase como asegurada en ningún contrato, tal extremo se hará constar expresamente en el certificado que se emita.

Sólo es posible obtener este certificado sobre contratos de seguros relativos a vida con cobertura de fallecimiento y a los seguros de accidentes en los que se cubra la contingencia de la muerte del asegurado. No incluye aquellos seguros de vida y/o accidentes, colectivos suscritos entre empresas y trabajadores.

Los datos están disponibles en el Registro de contratos de Seguro de cobertura de fallecimiento durante un plazo de 5 años desde la fecha de defunción.

¿Quién puede solicitar este certificado?

Cualquier persona que tenga interés en conocer si una persona fallecida estaba asegurada en un seguro de vida y/o accidentes. También es posible que el propio asegurado ejercite sus derechos de acceso a esta información.

¿Cómo solicitar el certificado y documentación requerida?

La solicitud se ha de hacer obligatoriamente a través del Modelo 790 (descárgalo aquí), o bien se puede obtener en las Gerencias Territoriales del Ministerio de Justicia; Registros Civiles Este de toda España; en Madrid en la Oficina  Central de Atención al Ciudadano.

Se requiere acreditar su identidad, mediante la presentación del NIF, Pasaporte o Tarjeta de Residencia y certificado literal de Defunción, que habrá de ser original o fotocopia compulsada, expedido por el Registro Civil correspondiente a la localidad en que la persona haya fallecido y en el que deberá constar el nombre de los padres del fallecido.

Se puede solicitar por correo ordinario dirigido al Registro de Contratos de Seguros de cobertura de fallecimiento, en Plaza Jacinto Benavente, 3. 28012- Madrid. Tendrán un plazo de un mes para facilitar la nota informativa.

También se puede obtener, acudiendo personalmente a la sede del Registro de Contratos de Seguros de cobertura de fallecimiento, sita en Plaza de Jacinto Benavente, 3 de Madrid, o a cualquiera de las 22 Gerencias Territoriales del Ministerio de Justicia, exceptuando la Gerencia de Órganos Centrales. La nota informativa se facilitará en el momento de la solicitud.

También se puede solicitar por internet si dispones de certificado digital. Más información consultando la siguiente página web.

Legislación aplicable: REAL DECRETO 398/2007, de 23 de marzo, por el que se desarrolla la Ley 20/2005, de 14 de noviembre, sobre la creación del Registro de contratos de seguro de cobertura de fallecimiento.

Sí. Está obligada. Y la obliga el Artículo 27 del Real Decreto 1588/1999, por el que se aprueba el Reglamento sobre la instrumentación de los compromisos por pensiones de las empresas con los trabajadores y beneficiarios.

Según este artículo, el contrato de seguro deberá formalizarse a través de la correspondiente póliza de seguro colectivo sobre la vida, en cuyo condicionado se hará constar expresamente y de forma destacada que el contrato instrumenta compromisos por pensiones y, por tanto, queda sujeto al régimen previsto en la disposición adicional primera de la Ley 8/1987, de 8 de junio.

¿Qué tiene que hacer la aseguradora para hacer constar expresamente tal cosa?

Hacer constar expresamente que:

"la póliza de seguro colectivo instrumenta los Compromisos por Pensiones que el Tomador tiene contraídos con los asegurados, en lo referente a "las prestaciones de que se trate" del Asegurado en los términos y condiciones que figuran en el "compromiso entre empresa y trabajador" vigente, y que se une al contrato como Anexo.

Consecuentemente la presente Póliza queda sujeta a lo dispuesto en la Disp. Adic. 1ª del RDL 1/ 2002 de 29 de noviembre, por el que se aprueba el Texto Refundido de la Ley de Regulación de los Planes y Fondos de Pensiones y en el RD 1.588/ 1.999, de 15 de octubre, por el que se aprueba el Reglamento sobre la instrumentación de los compromisos por pensiones de las empresas con sus trabajadores y beneficiarios."

La aseguradora, si duda del alcance de tal manifestación expresa en póliza, puede hacer seguidamente constar que: "la aseguradora asume exclusivamente el pago de las cantidades que para cada asegurado recoge en el listado de asegurados y siempre y cuando el Tomador haya pagado la prima."

Recordar, a todos los que no lo sepan, que compromiso por pensiones es un concepto acuñado por la Ley 8/87 de planes y fondos de pensiones, hoy derogada, y sustituida por el Real Decreto Legislativo 1/2002, por el que se aprobó el texto refundido de la Ley de Regulación de los Planes y Fondos de Pensiones. Esta ley definió que se entendía por compromisos por pensiones, los derivados de obligaciones legales o contractuales del empresario con el personal de la empresa y vinculados a las contingencias establecidas en el artículo 8.6. (jubilación , incapacidad o muerte) Tales pensiones podrán revestir las formas establecidas en el artículo 8.5 (Prestación en forma de capital, renta o mixtas) y comprenderán toda prestación que se destine a la cobertura de tales compromisos, cualquiera que sea su denominación.

¿Y si no hay compromiso pero sí hay póliza de vida o de accidentes?

El compromiso por pensiones también nace de la consuetudinariedad en la tenencia de una póliza de vida o e accidentes, pues nace con la costumbre un derecho adquirido.

¿Tiene que ser sólo con pólizas de vida?

Son igualmente válidos los instrumentos de póliza de vida o de accidentes, pues aunque el mercado o el reglamento denomine póliza de vida al instrumento válido para la exteriorización, lo cierto es que también es un instrumento válido la póliza de accidentes. Lo relevante no es el instrumento sino las garantías a proteger, la invalidez o incapacidad o la muerte.

Muchas veces nos han preguntado, ¿Pero cómo saber qué dinero tengo que asegurar si quiero hacerme un seguro de vida?.

No es fácil saberlo si uno desea asegurarse para proteger a otros, normalmente su familia.

No es fácil porque nuestras necesidades económicas son difíciles de prever. Dependen de muchos factores. El cónyuge, los hijos, las hipotecas y préstamos, y otros factores.

Hemos buscado en internet y no hemos encontrado quien resuelva este problema. Sólo algunas páginas norteamericanas pero con soluciones parciales.

Te invitamos a que utilices la calculadora del capital óptimo a asegurar con un seguro de vida que hemos desarrollado para el público general. Nos ha costado mucho tiempo ponerla en marcha, pero sus resultados merecen la pena.

Hemos contemplado los principales gastos de la vida familiar, de forma que obtengamos un capital suficiente para mantenerlos si nos sobreviene la muerte.

Se ha previsto que los hijos puedan estudiar hasta los 18, 23 o 25 años, según se elija entre tres opciones de estudios, así como diferentes opciones de enseñanza en la fase universitaria.

Para familias en que el cónyuge no tenga ingresos, o éstos necesiten ser complementados, se ha previsto una cantidad mensual hasta la jubilación.

También se han tenido en cuenta otros gastos singulares de las familias y los gastos de sepelio y se han reducido los valores totales con el montante del ahorro familiar, ya sea en cuentas corrientes, depósitos, planes de pensiones, activos inmobiliarios realizables u otros.

La cantidad resultante, a buen seguro será la cantidad óptima a asegurar para que la familia mantenga el estándar de vida actual. Sólo nos hemos dejado fuera el cálculo de la pensión de viudedad, dado que depende de numerosos factores que preferimos no abordar aquí.

Esperamos que disfrutes de esta primera utilidad que ponemos en marcha y viene a agrandar nuestro compromiso de servicio a la comunidad de internautas.

Accede a la calculadora ahora.

Un seguro de vida cuesta lo que cueste su tarifa aplicada al capital asegurado y sus coberturas. Consulta nuestro cálculo en calcular.

Los seguros de vida responden a un precio que se calcula en función de una tabla biométrica, una tabla de mortalidad en función de la edad y del sexo, tal que a mayor edad mayor probabilidad de morir en el año inmediatamente a continuación. En estas tablas la mujer tiene menor probabilidad de fallecer que el hombre.

Las tablas biométricas van cambiando a lo largo de los años para ajustarse mejor al comportamiento de la población. Parten de un número de nacidos en un año determinado y observan cuántos van sobreviviendo a cada nuevo año, los restantes no supervivientes son fallecimientos, que por comparación con el principio de cada año nos proporciona la probabilidad de fallecimiento a cada nuevo ejercicio para hombres  mujeres. Por tanto un seguro de vida va a ser más caro a cada nuevo año para el Tomador del seguro.

Utilizamos cookies propias y de terceros para analizar nuestros servicios y mostraste las ofertas de productos y servicios que se ajusten a tus preferencias, en base a un perfil elaborado a partir de tus datos de navegación. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso. Para encontrar más información sobre las cookies que usamos y cómo borrarlas, pulse el siguiente link ley de cookies.