Del automovil

El seguro no lo cubre en ningún caso. La pregunta obligada entonces es, ¿Si el coche se ha aparcado en el interior de un parking de pago o privado no de pago, podríamos reclamar contra el propietario del parking?.

En nuestra opinión no; no tanto si es público como si es privado. La razón es que siendo privado ni siquiera le sería de aplicación la regulación al efecto, aunque por analogía, si le fuera de aplicación tampoco daría pie a reclamaciónc ontra el prpietario del parking.

Así lo mantiene la Ley Reguladora del Contrato de Aparcamiento de Vehículos, (Ley 40/2002, de 14 de noviembre, modificada por la Ley 44/2006, de 29 de diciembre, de mejora de la protección de los consumidores y usuarios) (Ley).

Siendo privado no le puede ser de aplicación un régimen de garantías frente a los usuarios mayor que el que establece la propia Ley en el caso de los aparcamientos públicos, salvo que expresamente lo advierta a los usuarios. Nos atrevemos a decir que el propietario del parking no es responsable del contenido de lo robado.

La ley 40/2002, establece que la empresa propietaria del aparcamiento público es responsable de los daños que sufra un vehículo y sus accesorios fijos durante el estacionamiento en el mismo. Por su parte, el cliente debe retirar los objetos y accesorios que no sean fijos, como la radio, el móvil o la documentación.

La norma define el aparcamiento como la cesión mercantil de un espacio dentro de un recinto para el estacionamiento de vehículos a motor. Eso incluye los deberes de vigilancia y custodia para la empresa durante el tiempo de la ocupación. Por tanto, la empresa debe responder de los daños que sufra el vehículo o el usuario:

- Daños personales por mal estado o mal mantenimiento de las instalaciones.

- Daños del vehículo sufridos por desprendimientos, inundaciones por rotura de tuberías, etc.

- Daños por robo en el vehículo: rotura de cristales, desaparición del propio vehículo, etc.

En los daños por robo, quedan excluidos todos aquellos accesorios del vehículo que no formen parte fija o inseparable del mismo. Por tanto, un aparcamiento no está obligado a responsabilizarse de:

- Robo de las carátulas del radio CD.

- Robo de teléfonos móviles.

- Robo de documentación del vehículo. Siempre y en todo caso es recomendable que el propietario lleve la documentación consigo.

- Robo de ropa, bolsos o cualquier otro objeto que el usuario haya dejado en el vehículo.

Algunos aparcamientos sí responden de este tipo de daños. En este caso debe cumplir las siguientes condiciones:

- La empresa debe hacer constar este extremo de forma explícita en los carteles que obligatoriamente han de exponerse al público con las tarifas, horarios y normas de uso y funcionamiento.

- Podrá establecer un precio complementario para este servicio.

- El usuario debe declarar a la entrada los objetos que dejará en el vehículo.

En determinados casos, el aparcamiento dispone de taquillas o consigna y se responsabiliza de los objetos que se hayan dejado en ella, pero no de los que haya en el interior del vehículo. Si existiera desacuerdo entre las partes, la empresa está obligada a facilitar libro o formulario de reclamaciones y el usuario puede solicitar la intermediación de las Juntas Arbitrales de Consumo.

 

 

Si nuestro vehículo lo conduce nuestro hijo! menor de una determinada edad, que la aseguradora considera generadora de mayor riesgo, y no se lo comunicamos a la aseguradora, en caso de siniestro nos pueden aplicar la regla de equidad.

Esta regla se aplica cuando la información aportada al asegurador por el tomador del seguro no se corresponde con la realidad. De esta forma se priva a la aseguradora del conocimiento necesario para valorar el riesgo y ponerle precio adecuado a sus características.

Por aplicación de esta regla, si se produce el siniestro, la indemnización se reducirá en la misma proporción a la diferencia de primas entre la prima pagada y la que hubiese pagado el Tomador de haber aportado la información correcta.

En determinadas circunstancias, el asegurador puede llegar a no pagar nada. Casos de dolo o mala fe del tomador.

Un accidente en cadena es una colisión con más de 2 vehículos implicados, que provoca dos tipos de daños. Los materiales y los personales.

Daños materiales:

Debido a que la situación puede ser caótica para los conductores en el momento del siniestro, se hace difícil averiguar a quién se debe reclamar. Distingamos dos situaciones posibles:

A) Un vehículo golpea a otro segundo vehículo y éste ocasiona daños a uno o más terceros. En este caso se considera que el responsable del siniestro es el vehículo que ha ocasionado el accidente en cadena, es decir, el vehículo que primero ha golpeado.

Ej. En un atasco un vehículo no frena a tiempo, golpea a un contrario parado y éste golpea al vehículo que tiene por delante. La responsabilidad es del vehículo que no ha frenado a tiempo.

B) Se produce una colisión entre dos vehículos y un tercero golpea posteriormente con los dos primeros. Se trata en realidad de dos accidentes.

En la primera colisión, el vehículo que impacta será responsable de los daños ocasionados en primer lugar.

En la segunda colisión, el vehículo o vehículos que se vayan sumando a tal colisión serán responsables de los daños causados directamente por ellos.

Ej. En carretera se produce un accidente entre dos vehículos. Un tercer vehículo se suma al accidente golpeando a los coches que acaban de tener el accidente. Ese tercer involucrado tendrá responsabilidad sobre los daños que ha causado.

Veamos un ejemplo de resolución de este tipo de accidente, en la resolución judicial del Juicio Ordinario número 1158/2005, del Juzgado de Primera Instancia nº 11 de Murcia, donde se diferencian claramente dos accidentes con dos responsabilidades distintas. Sentencia . En esta sentencia se enjuician dos colisiones activas. La primera de ellas, achacable al vehículo de la demandante y la segunda, imputable a la demandada. La parte demandada es responsable de los daños causados en la parte trasera del demandante, y éste debe costearse los propios de la parte delantera.

Daños personales:

En este caso de accidentes en cadena, la complicación deviene de saber quién es responsable de las lesiones de la persona que está en el eslabón intermedio, más difícil en el caso en que el receptor de la colisión es a su vez causante de la precedente.

En este tipo de siniestros es frecuente que las aseguradoras pacten una concurrencia de culpas en la colisión que normalmente determina la aplicación de una reducción del 50% del baremo de la indemnización.

La concurrencia de culpa compensatoria, puede resolverse de tres formas según la entidad culposa de las partes (señala González Poveda en "La responsabilidad civil derivada del uso y circulación de vehículos de motor");

a) absorción de la culpa de la víctima por la del agente, dada la magnitud de ésta ( SS. de 10 de julio de 1943 y 15 de junio de 1967, entre otras);

b) absorción de la culpa del agente por la de la víctima, en atención a la importancia de ésta; y

c) moderación o reducción de la indemnización señalada por considerar que ambas son similares o equivalentes, (SS. de 10 de mayo de 1963 y 15 de noviembre de 1967).

Cuando el perjudicado no está de acuerdo, puede reclamar a su aseguradora que ponga en marcha la garantía de defensa jurídica con el objeto de presentar denuncia penal contra la aseguradora de contrario. Aunque también puede designar letrado particular.

¿Cómo debemos actuar si nos encontramos ante tan desagradable situación?

Después de prestar auxilio en caso de necesidad, poner la situación en conocimiento de la autoridad competente, para que pueda levantarse atestado que sirva como medio para esclarecer las circunstancias que rodearon el accidente. Esto será muy útil si las aseguradoras no llegaran a entenderse y hubiera de actuar el Juez.

Es importante obtener la mayor cantidad de información posible con el objeto de determinar el juego de responsabilidades.

¿Y si no hay entendimiento entre las aseguradoras?.

Si las aseguradoras no se llegan a poner de acuerdo es muy probable que el siniestro acabe antes el Juez que dirimirá el juego de responsabilidades sobre la base de las pruebas aportadas, fundamentalmente el atestado y las declaraciones de testigos.
 

La respuesta es que sí. Cualquier hecho conocido por el tomador de un seguro que sea susceptible de agravar el riesgo y que de ser conocido por el asegurador podría llevar a éste a no aceptar el riesgo o a condicionar su suscripción ha de ser puesto en conocimiento del asegurador.

El Artículo 10 de la Ley 50/80 de contrato de seguros no deja lugar a dudas: Si el siniestro sobreviene antes de que el asegurador haga la declaración a la que se refiere el párrafo anterior, la prestación de éste se reducirá proporcionalmente a la diferencia entre la prima convenida y la que se hubiese aplicado de haberse conocido la verdadera entidad del riesgo. Si medió dolo o culpa grave del tomador del seguro quedará el asegurador liberado del pago de la prestación. Añadido por art.3 Ley 21/1990 de 19 diciembre 1990

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